jueves, 4 de marzo de 2010

Gran dependiente.

Imagina que te dan la mala noticia de que a partir de ahora no te vas a poder valer por ti mismo, de que vas a necesitar a alguien a tu lado durante todo el día para que te ayude en tareas tan básicas como comer, vestirte, e incluso acostarte. Un duro golpe ¿verdad?
Ya hay muchas personas así, que necesitan pedir ayuda, cuando para ellos no es cómodo, como yo creo que sería para cualquiera. Pero de esa ayuda dependen, la necesitan para poder subsistir.
Y lo único que ellos desean es que les traten como a una persona más, que les tiendan la mano cuando ellos la pidan y que simplemente les comprendamos sin tenerles compasión. Porque muchas veces por tenerles compasión nos olvidamos de lo más importante, ayudarles.
Muy buena lección.

“Déjame vivir libre, libre como el aire.
Me enseñaste a volar y, ahora, me cortas las alas.
Y volver a ser yo mismo, que tú vuelvas a ser tú.
Libre, libre como el aire.”

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