Coger el camino equivocado. ¡Vaya!, parece que mis comentarios estén fuera de lugar cada vez que abro la boca, vamos, que siempre van a ser apreciaciones salidas de tono. Precisamente, o mejor erróneamente, creo que lo que debería hacer es salirme de tono. Sacar los pies del tiesto. Pues tal vez esas salidas de tono se tomaran como algo normal, algo inherente a mí.
Tiempo al tiempo, pues las cosas dan tan rápido la vuelta, como una tortilla en la sartén, y de un día para otro “¡zas!” salta la sorpresa. Entonces otro gallo cantará, puede que marcando el amanecer o también puede que marque el comienzo de mi normalidad, de esa normalidad que, aunque pueda parecer lo contrario, todos anhelamos de vez en cuando. Cuando cogemos el camino equivocado.

