sábado, 18 de octubre de 2008

Un roto, un descosiddo.

¿Estas por ahí?, pregunto. Alguien me dijo que te podría encontrar por aquí. Quien me lo dijo, me aseguro que estabas por aquí. Venia a decirte que busques las oportunidades, que no tienes que tener ningún miedo, que ahí fuera hay alguien esperando a dártelas.

Le noté prudente. Una persona que no quiere molestar, que mira más por la gente. Que hace lo que le gusta que le hicieran. Pero está equivocado, que no piense que los demás le van a complacer. Tiene que buscar el mismo que le complazcan. Eso se lo dije.
Vi que era una persona obediente y que por eso mismo espero que me haga caso. Que deje atrás hacer caso a su inconsciente, malvado, que le está llevando a la ruina. Que se mueva por impulsos, no por órdenes. Que no se sienta como un trapo. Que sea difícil moverle de sus convicciones. Que se sienta a gusto, que no tiene nada que temer.
Le aconsejé que buscara algo nuevo pero que no lo busque porque de lo antiguo le hayan echado. Que busque algo nuevo aprovechándose de lo viejo, quedándose con ello.

sábado, 11 de octubre de 2008

Makeshift.

Iba a hablar de algo oscuro. Tratar al odio. El odio que alguna vez he sentido. Pero no. He decidido no hacerlo. Tras ver una película puse las ideas en orden. Me di cuenta de que cada uno somos más o menos buenos según nuestras circunstancias. Esto es, que dependiendo de nuestra personalidad, el día que nos toque vivir, quizás la suerte que nos ilumine, podemos ser de una manera u otra. Mejor dicho debemos ser de una manera u otra.
Por otra parte supuse una situación, el transcurso de un tiempo, tiempo en el que nos puede pasar de todo, el cual está condicionado por puntos de vista, pensamientos, creencias, juicios, premisas personales que modifican las diferentes situaciones y hacen que estas sean, precisamente eso, distintas, desiguales.
El final de todo también se ve influido por nuestra circunstancia y si lo tenemos en cuenta, llegaremos a una conclusión y otra. Podremos pensar que hemos evolucionado o todo lo contrario, quizás nos de por pensar que hemos perdido parte de lo que en un principio teníamos.

sábado, 4 de octubre de 2008

Idas y venidas...

Subo las escaleras de dos en dos. Me siento cerca de la ventana para ver el paisaje, así el camino se hace más corto.
Con un vistazo a mi alrededor solo veo a una persona sentada al otro lado del vagón. El tren arranca y suavemente deja la estación. Coge velocidad, cada vez mas velocidad. Pasan varios trenes.
Por el altavoz del tren se escuchan ruidos extraños, como si alguien se hubiese dejado el micrófono abierto.
Miro a mi alrededor, como si notara que detrás mía hay alguien.
Vamos a llegar a la siguiente estación. Levanto la vista del periódico que estaba leyendo y, de repente, no veo a nadie en el vagón, el hombre se había esfumado. Vuelvo a mirar hacia atrás. Siento frío, el aire acondicionado está muy alto. Estoy solo en el vagón.
Cuando el tren para bruscamente en la estación, se oye a mis espaldas como choca la puerta que estaba abierta. Miro hacia atrás. Siento frío.
Se sube una persona. El tren vuelve a dejar la estación. Miro hacia atrás. Por la ventana me dio cuenta de que fuera se está haciendo de noche. Siento frío.
En las siguientes paradas no sube ni baja nadie.
Miro fuera y se encienden las luces de las calles. Está anocheciendo. Siento frío. Miro hacia atrás. El tren vuelve a dejar otra estación. Me quedan pocas paradas. La puerta abierta vuelve a chocar, por la corriente. Miro hacia atrás.
La siguiente parada es la mía. Próxima parada…