sábado, 4 de octubre de 2008

Idas y venidas...

Subo las escaleras de dos en dos. Me siento cerca de la ventana para ver el paisaje, así el camino se hace más corto.
Con un vistazo a mi alrededor solo veo a una persona sentada al otro lado del vagón. El tren arranca y suavemente deja la estación. Coge velocidad, cada vez mas velocidad. Pasan varios trenes.
Por el altavoz del tren se escuchan ruidos extraños, como si alguien se hubiese dejado el micrófono abierto.
Miro a mi alrededor, como si notara que detrás mía hay alguien.
Vamos a llegar a la siguiente estación. Levanto la vista del periódico que estaba leyendo y, de repente, no veo a nadie en el vagón, el hombre se había esfumado. Vuelvo a mirar hacia atrás. Siento frío, el aire acondicionado está muy alto. Estoy solo en el vagón.
Cuando el tren para bruscamente en la estación, se oye a mis espaldas como choca la puerta que estaba abierta. Miro hacia atrás. Siento frío.
Se sube una persona. El tren vuelve a dejar la estación. Miro hacia atrás. Por la ventana me dio cuenta de que fuera se está haciendo de noche. Siento frío.
En las siguientes paradas no sube ni baja nadie.
Miro fuera y se encienden las luces de las calles. Está anocheciendo. Siento frío. Miro hacia atrás. El tren vuelve a dejar otra estación. Me quedan pocas paradas. La puerta abierta vuelve a chocar, por la corriente. Miro hacia atrás.
La siguiente parada es la mía. Próxima parada…

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