sábado, 15 de noviembre de 2008

She...

Y llegue. La vi extraña. Pero no caí en la cuenta de que antes, otros días, podría haber estado así. La noté muy metida en varias conversaciones, queriendo ser el centro de atención en todas. Pudiera parecer que no estaba atenta, pero observaba interesada y no perdía detalle de ninguna, para responder u opinar en aquella en la que hiciera falta. Que todo el mundo la mirara que todo el mundo la escuchara y, sin que ella lo dijera, que todo el mundo la alabara.
Se lo noté por su cara, sobre todo. Esa cara de saber que hacer, de autoconfianza en si misma, quizás demasiada.Esto no debería haberme importado, como a los demás, pero talvez a mi si porque me di cuenta. Intente apartarla, comentándola algo. Rápidamente “medio” me contesto, porque debía aparentar con todo el mundo, pero se fue; siguió en las demás conversaciones. En aquellas en las que había más gente. Mejor, cuanta más gente la viera, más gente que se diese cuenta de que ella sabia.
Opte por retirarme y pensar en porque a veces viene con el ego subido, me pareció a mi, como si solo fuera ella y los demás debieran olvidar sus cosas y prestarla atención. Se sentía segura de si misma, que el resto sintiera que ella estaba allí con todo su esplendor, con plena autoestima y sin importarle nada acerca de los demás, solo ella. Estoy seguro que arremetería contra el primero que quisiera quitarle su protagonismo, aunque fuera incluso con causas tristes, con algún problema. A ella no le importaría el porque, sino el hecho de que la quitaran ese protagonismo que, a veces, tanto ansiaba.
Y que yo no entiendo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Coincidentally...

La mayoría miramos por nosotros. Es tiempo de que te resuelvas los asuntos por ti mismo. No esperes ayuda de nadie. La gente está demasiado preocupada en su imagen, en su apariencia, y en sus problemas, que digo yo que no serán pocos. Y atareados con tantos y tantos quehaceres nos olvidamos de la persona de al lado, y no precisamente de un desconocido, al que nada nos une. Nos despreocupamos de una persona cercana, de un amigo, de un hermano (amiga o hermana, en su caso), para preocuparnos por nuestra propia persona.
Su pongo que, hoy en día, es todo mucho más individual, más desapegado. A mi esto me da respeto (bueno, está bien, me da miedo). Porque creía que podía contar con alguien y resulta que no cuento ni conmigo mismo. Y pienso que si prestáramos atención a todo lo demás, a lo que nos rodea, seria mucho más fácil. Y alguien puede pensar que estaba acostumbrado a que me resolvieran mis asuntos. Pues puede, pero yo es que también ponía de mi parte en resolver lo mío y lo de los demás. Estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Pero resulta que ya me he cansado de dar sin recibir nada a cambio.
Y todas esas frases: “aquí me tienes para lo que sea”, “puedes contar conmigo”, “si lo necesitas, llámame”; son simples palabras para quedar bien. Quedar bien y dar buena imagen, que es de lo que ahora se trata.
Es tiempo de andarse con cuidado y mirar por uno mismo.