Querida, imagina por un momento que un día te despiertas y no puedes expresar una gran felicidad producida por cualquier cosa. Terrible impotencia, ¿verdad? Pues ese es el sentimiento que tienen las pocas personas a las que les ha tocado vivir con Moebius. Es una enfermedad rara que impide que las personas que la padecen no puedan expresar ninguna emoción. Pobres niños los que nacen con esa enfermedad y pobres los padres de esos niños, que no podrán saber como se siente su hijo, el cual tampoco podrá expresar con una gran sonrisa lo feliz que es al tener unos padres maravillosos que le ayudan.
Al enterarme de esto, me asaltan las preguntas, ¿por qué un niño, que acaba de nacer se merece eso de por vida?, ¿por qué aparecen enfermedades raras?, ¿por qué la vida castiga a varias personas a su antojo? ese pequeño no ha tenido la oportunidad de merecérselo, pues no le ha dado tiempo a realizar nada malo.
Me queda consuelo, porque leí que no esas personas tienen un futuro con esperanzas, un futuro en el que pondrán mostrar la más amplia de sus sonrisas y, de una vez por todas, agradecerles a aquellas personas que estuvieran a su lado.
La vida es así, injusta por naturaleza; nos hace sacar fuerzas muy a menudo y nos plantea grandes problemas que no nos los hemos ganado.
Al enterarme de esto, me asaltan las preguntas, ¿por qué un niño, que acaba de nacer se merece eso de por vida?, ¿por qué aparecen enfermedades raras?, ¿por qué la vida castiga a varias personas a su antojo? ese pequeño no ha tenido la oportunidad de merecérselo, pues no le ha dado tiempo a realizar nada malo.
Me queda consuelo, porque leí que no esas personas tienen un futuro con esperanzas, un futuro en el que pondrán mostrar la más amplia de sus sonrisas y, de una vez por todas, agradecerles a aquellas personas que estuvieran a su lado.
La vida es así, injusta por naturaleza; nos hace sacar fuerzas muy a menudo y nos plantea grandes problemas que no nos los hemos ganado.

