El año que acaba. Y me doy cuenta, hablando con mi hermana, de que los años pasan sin dolor, sin pena ni gloria, vamos que caen como las hojas de los árboles en otoño, sin darnos cuenta.
Dicen que hay que hacer balance de lo vivido, y no se para que. Si a fin de cuentas y según mi negativa visión acerca de muchas cosas, creo que todo seguirá igual. Que yo vuelvo a repetir que ese no es mi deseo, que lo que yo ansío es que todo cambie, a mejor por supuesto, que me vaya mejor. Así que no hago balance de nada, para no recordar mis penas. Y lo único que pido es que el nuevo año entrante me depare algo bueno, algo que yo pida por esta boquita y que se cumpla. Yo creo que no es mucho pedir.

