jueves, 4 de febrero de 2010

Esperar, espera.

Se apaga la luz de una vela,
tras de sí una llama de humo
que en el aire deja una estela.

No vale llorar de pena,
te digo desde el tormento:
esperar, espera
la hora de tu lamento.

Resuenan una y otra vez esas cadenas,
chirrían desconsoladas
haciendo que se noten tus penas.

Te arrastra y te lleva
nube negra de polvo,
se apaga la luna llena.

En medio de la oscuridad
con una mirada certera,
resignado buscas la verdad.
Solo queda esperar…    espera.

1 comentario:

Alberto Ortiz Rey dijo...

lo de la muñeca un mal mpercance!!jejeje

me caí jugando al futbol...patoso que soy!

Espero que todo genial!!

un saludo enorme!