Ingenuo de ti, te creías halagado porque simplemente se sabían tu nombre. Pensabas que no debían saber como te llamabas, pues no hablaban nunca contigo. Y de repente, oyes como lo pronuncian, te sorprendes porque ellos no deberían de saberlo, aunque tú sepas perfectamente como se llama él o ella y el nombre de la mayoría de sus amigos y amigas. Entonces, una sensación rara te invade la cabeza, te sientes algo más importante, más respetado. Y si la persona que apelaba tu atención, la tenías más presente de lo normal, te sentías hasta querido.
Todo ese cúmulo de apariencias, sensaciones que volaban tu mente, en el instante en el que tu nombre era pronunciado, eran demasiado exageradas, pues habían tenido origen en la simple enunciación de tu nombre por alguien que conocías de vista. Y lo conocías casi por obligación, porque ibais al mismo sitio. Pero te daba igual pues te sentías a gusto, pensabas que porque supieran como te llamabas te tenían en consideración; alguna vez tenían que haber pensado en ti. “Si seguro que habían pensado en mi en algún momento”, te repetías incesante.
Todo ese cúmulo de apariencias, sensaciones que volaban tu mente, en el instante en el que tu nombre era pronunciado, eran demasiado exageradas, pues habían tenido origen en la simple enunciación de tu nombre por alguien que conocías de vista. Y lo conocías casi por obligación, porque ibais al mismo sitio. Pero te daba igual pues te sentías a gusto, pensabas que porque supieran como te llamabas te tenían en consideración; alguna vez tenían que haber pensado en ti. “Si seguro que habían pensado en mi en algún momento”, te repetías incesante.
Y todo esto se producía porque esperabas que la gente hiciera igual que tu. Porque aquella persona, que sabia tu nombre más bien de casualidad (seamos francos), si que estaba presente en tu cabeza. Fantaseabas con que podríais haber llegado a ser amigos. Pero sin decir nada todo estaba mejor, parecía real. No ibas a ser tú el primero que diera el paso.
Y cuando oíste como te llamaban, creíste que ese era el momento, que había llegado la hora de que tus ilusiones formaran parte de tu realidad…


1 comentario:
oye...a quien te refieres???:PPP (soy muy cotilla)jijijiji
pero como siempre, me encaannnta cómo escribes ;-)
besazossss charles!!
vero.
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