Al salir del centro comercial, me encontré de golpe con él. Giré la cabeza y allí estaba. Me costo unos pocos segundos reconocerle, pero caí en la cuenta.
Yo iba andando resuelta y cuando me puse la chaqueta y torcí la cabeza hacia la izquierda, allí estaba. Tenía cierta cara de melancolía. Estaba sentado en el asiento trasero de aquel coche tan viejo que tenia hasta la pintura carcomida. Fue solo un instante, pues proseguí mi camino.
Luego me venían recuerdos de ese horrible coche y de la cara de resignación de aquel chico. Miraba cabizbajo hacia el suelo, así que yo creo que no se dio cuenta de que le había visto. Creo que así era mejor pues si me hubiera visto, se habría dado cuenta de que estaba anclado en el tiempo, que no había evolucionado con el paso del tiempo. Es mejor que no se hubiera dado cuenta de que se había quedado parado a mitad del camino, sin poder ir hacia delante o hacia atrás, de que no le ha pasado nada interesante en los últimos días, meses y estoy segura que hasta años.
Yo iba andando resuelta y cuando me puse la chaqueta y torcí la cabeza hacia la izquierda, allí estaba. Tenía cierta cara de melancolía. Estaba sentado en el asiento trasero de aquel coche tan viejo que tenia hasta la pintura carcomida. Fue solo un instante, pues proseguí mi camino.
Luego me venían recuerdos de ese horrible coche y de la cara de resignación de aquel chico. Miraba cabizbajo hacia el suelo, así que yo creo que no se dio cuenta de que le había visto. Creo que así era mejor pues si me hubiera visto, se habría dado cuenta de que estaba anclado en el tiempo, que no había evolucionado con el paso del tiempo. Es mejor que no se hubiera dado cuenta de que se había quedado parado a mitad del camino, sin poder ir hacia delante o hacia atrás, de que no le ha pasado nada interesante en los últimos días, meses y estoy segura que hasta años.
Pensando todo esto se me escapó alguna lágrima, porque cuando le conocí tampoco es que hubiera hablado mucho con él, pero transmitía serenidad, tranquilidad y equilibrio. Pero aunque no lo hubiera hecho, ahora me doy cuenta de que era y es una persona cualquiera que también se merece evolucionar. Y que yo no hice nada en su día o ahora, cuando le había vuelto a ver y me había dado cuenta de su situación, para ayudarle.
Quizás tendría que haberme acercado a saludarle e interesarme por él, quizás eso le hubiera ayudado, le hubiera alegrado por un momento el día. Quizás, también, tendría que haber pensado en él y preguntarle que tal está y no mirarle y girar la cabeza y continuar con mi paso.


1 comentario:
Gracias por pasarte, packman!
Publicar un comentario