viernes, 22 de junio de 2007

Un traqueteo.

Hola, querida. Hoy en uno de mis habituales paseos en tren, me pegaba todo el sol en la mitad de la cara. Eso hacia que no pensara en nada, tan solo me dejaba llevar por eso soñoliento traqueteo que el tren a veces lleva. Hasta que llega una señora con una bolsa de plástico y se sienta a mí lado. Empieza a comerse unas cerezas muy gustosamente, porque ya las horas que eran apetecía ese picoteo interesante de media tarde. La mujer hacia ruido al coger las cerezas de la bolsa; y un señor que estaba sentado enfrente de ella, empieza a moverse en el asiento como si estuviera inquieto. Mientras tanto la mujer seguía comiendo sus cerezas. El hombre la miraba y la mujer muy natural. El hombre carraspeó con la garganta como si estuviera incomodo por algo. Yo me había dado cuenta, le molestaba el ruido que la mujer hacia con la bolsa cuando cogía sus cerezas.
Después de todo esto me quede pensando en que somos muy poco tolerantes, ya no aguantamos ni el ruido de una mosca. El hombre, en si, no le dijo nada a la mujer; aunque mejor, porque solo faltaba que la mujer dejara de tomarse las cerezas porque a un señor, al que no conoce de nada, le molesta el ruido que hace.
Poco tolerantes, hay ocasiones en las que nos deberíamos dejar llevar por el traqueteo del tren y, por un momento, no pensar en nada…

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